Poesía. II (Colección poemas sueltos…)

Misread Moon. (Poesía.)

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 Escrito por: Rasé.

Malinterpretamos. Malinterprete. Qué triste, pero así fue.

Ni hablar así pasa. Shit Happens. Lo sé.

La anatomía de la femme fatal estaba dictada desde antes,

¿Qué pasa? ¿Qué haces?

¡Bah! Me cegué.

Los corazones inflados por helio se van por el desagüe.

A veces. No siempre.

Cuando las cosas mal leídas se comprenden,

Se distienden, se mueren;

Se crucifican como cristos

y a los endebles humanos que lloran,

inocentes, se terminan. Se hieren.

No sirve llorar, no para cambiar.

Dicen que no se raya.

con rechazo, ni con maña,

El aditum. El altar,

Ese que está en el pecho

Y que sirve para amar.

¿Que nos regala la vampira en nuestra dulce soledad?

Desvelos, mil lunas.

Futuros en un vaso,

repletos de ambigüedad.

Que vamos hacerle si todo fue cobardía. Yo nunca te amé

¡Vaya mentira!

Mejor sírveme un ron con cola y un caballito de tequila

vámonos a la obscuridad,

Me niego a la ceguera. Dos tragos. Cuatro versos.

¡El chico se nos va a emborrachar!

Quiero la noche,

donde todavía hay una opción,

triste, arrinconada

como única consolación,

el “om”, la meditación,

La negrura.

Esa que los muertos se conocen,

En que la suma de dos,

Al final se vuelve una.

¡Así es el amor que va!

La negrura.

El otro engaño, del moderno hombre mono.

¡Oh no!

Nuestra muerte esperando un tesoro,

un espejismo, deshidratado,

muriendo lento,

cansado,

como Buda, sentado,

aguardando un oasis, la primavera,

la perpetua estación;

las arrugas se nos trazan, no asan

hasta que la muerte nos llega,

como rayo,

llorando nuestra piel roja. La insolación.

A lo que voy, es que todo se ha vuelto una espiral contradictorio,

En el que tu frío, es mi caliente.

En el que te espero paciente,

En el que, en mi dúo de amor,

no hay dos, sino uno;

Porque tú,

sin importar nada,

te la vives ausente.

¿Cómo en el poema veinte?

No pana. Aquí es diferente.

Lo que pasa es que

los besos no fueron entrada,

ni tampoco “la hablada”;

Lo que pasa es que

nunca la tuve enamorada,

ni atada,

y peor aún me di cuenta que en la lejanía,

la buscaba, la necesitaba;

Lo que pasa es que:

¡Oye Carlos!

¿Porque tuviste que decirle que la amabas Mariana?

 

(Mejor postdata que te parece.)

 

Cada cosa se tuerce,

Como el péndulo lunar que entre estrellitas se mece,

A ratos como una rama en los viveros. Bien regado. Crece.

Silbando la canción de los tristes enamorados,

Que entre prejuicios y dudas,

¡Terribles! ¡Absurdas!

Se vence.

 ¡Como Romeo y Julieta!

El amor, cuando se pestañea.

No estaca, ni pelea.

Enflaca, marchita,

empalidece

Y después de menos de siete soles,

En una horas,

en un malentendido –te quiero-,

Misread. Perece.

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