Poesía: Tres lamentos efecto de una negativa. (Pte. 3)

No digas.

Escrito por: Rasé.

Arte Visual: Mike Mills

Mike Mills (vaso)

 

No me digas que vuelves porque las migas se las comieron los cuervos.

Se extinguieron las mariposas rojas con las que todo el mundo confunde el amor.

En los ojos se vuelve muda la mirada cuando se niega desde adentro la petición,

Se filtra dentro de mí velita, la gotera, la humedad del agua salada,

que cae del parpado, que viene del ojo, que se vuelve mudo,

cuando se estampan los cisnes de tu ambigua respuesta de brújula rota,

de tragedia de siglo XX. Sin remedio, sin importancia, intranscendente,

como la vida que sigue con reloj en mano,

como el tiempo que nos va persiguiendo y se devora los cabellos de los peatones viejos y  ya no queda nada, ni tu mirada muda, ni el centro del universo

que nosotros creamos

cuando nos dijimos, nos pensamos,

ni mis miedos, ni los tuyos

( si tuviste alguna vez).

ni las ganas, ni los sueños,

ni la pregunta contestada con la mirada muda de tus ojitos

que se niegan sin moverse una vez más.

 

No me digas que vuelves porque las migas se las comieron los perros.

Porque aquí ya nadie va recoger los vasos rojos que se quedaron ayer,

porque las ventanas y las puertas andan bien abiertas por si tu espectro se decide a regresar un día,

en forma de nube o de ventisca, o de palomilla negra en la esquina.

Porque podría estructurar un libro de lamentos,

redactado con lagrimas, y con canciones escritas en francés

y parecería patético

como ver a un perro invalido gritando auxilio en la coladera,

aullando la triste canción de los enamorados.

 

Ahora por favor amiga. No me  digas que vuelves más.

Porque  mi amor por ti no va cambiar, ni pasar,

De un dia para otro,

Porque las cosas llevan su tiempo y los clavos sacan otros

 

 

Y no somos ingenieros, ni doctores para

Recetarnos tiempo para olvidar.

 

No me digas que vuelves porque las migas se las comieron ellos,

Y Ahora si se nos acabo la hora,

Ahora si despertamos a canto de gallo.

Del  sueño eléctrico de dos extraños,

Que volaron como truenos

y cayeron a la sombra del cielo,

entre lágrimas de algodón,

como tormenta.

 

– La violencia  es la espalda del amor.-

 

 

 

 

 

 

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